Acne

El acné es la dermopatía más frecuente en los Estados Unidos. Aproximadamente el 85% de los jóvenes entre los 12 y 24 años padecen algún tipo de acné.

Aunque afecta con más frecuencia a los adolescentes, el acné puede aparecer en adultos de todas las edades. Se origina por la obstrucción de los folículos pilosos a causa de múltiples factores.

Los distintos tratamientos apuntan a reducir los factores que contribuyen a obstruir los poros, como por ejemplo, un exceso de sebo, células muertas y bacterias. No importa cuán grave sea tu caso de acné, podemos diseñar un tratamiento y un programa de prevención que te ayudarán a eliminarlo y que dejarán tu piel limpia y suave.

Las causas del acné

Esta enfermedad responde a una multiplicidad de causas. Algunos factores que inciden son:

1) El estrés: los niveles altos de estrés suelen empeorar la situación. Ejercitarse, respirar porfundamente y meditar ayudan a reducir el estrés y por ende, mejoran la salud en general y el acné, en particular.
2) La alimentación: este es otro factor importante. Se recomienda no ingerir lácteos. Esto implica abstenerse del queso o la leche de vaca, que suelen provocar inflamación, y reemplazarlos por leche de arroz, soja o almendras.
También es aconsejable reducir al mínimo la ingesta de carbohidratos tales como golocinas, pastas, papa, arroz y dulces.
3) Predisposición genética: cierto tipo de pieles son naturalmente más oleosas y por ende, más propensas al acné.
4) Niveles hormonales: los cambios hormonales que acompañan la pubertad, el embarazo, la menstruación y la menopausia también pueden afectar la piel y causar acné.
5) Otros factores ligados al estilo de vida pueden causar acné o empeorarlo, por ejemplo: usar productos capilares o cosméticos aceitosos, tomar cierta medicación, o usar vinchas, cascos para ciclistas o mochilas, que pueden provocar roce o transpiración.

 

Signos y síntomas

El acné suele aparecer en aquellas áreas donde se concentra el mayor número de glándulas sebáceas, tales como el rostro, el torso y la espalda, cuando las células muertas o el sebo obstruyen los poros o folículos pilosebáceos.

Tipos de lesiones de acné:
• Comedones cerrados (puntos blancos): los folículos están completamente obstruidos con sebo, bacterias o células muertas. Semejan pequeñas protuberancias blancas.
• Comedones abiertos (puntos negros): los folículos están parcialmente obstruidos. La punta en este tipo de lesión se torna oscura debido al contacto con el oxígeno, no debido a la presencia de suciedad.
• Pústulas: generalmente denominadas espinillas. Son vesículas llenas de pus con una areola inflamatoria.
• Pápulas: Pequeñas protuberancias inflamatorias de color rosado o rojizo.
• Quistes: El acné quístico se caracteriza por grandes lesiones inflamadas en las capas más profundas de la piel. Estas lesiones, también denominadas nódulos, pueden causar dolor y dejar cicatrices permanentes.

Opciones de tratamiento

El tratamiento ideal depende del tipo de acné, de la gravedad del caso y del tipo de piel. Algunos de los tratamientos más frecuentes y eficaces incluyen medicamentos tópicos, medicación por vía oral y tratamientos dermatológicos tales como la terapia lumínica.
• Medicamentos tópicos: los antibióticos tópicos, los productos que contienen ácido salicílico y los retinoides (derivados de la vitamina A) contribuyen a controlar y reducir los brotes de acné.
• Medicación oral: los antibióticos pueden contribuir a controlar el acné ya que eliminan las bacterias y reducen la inflamación. Entre los antibióticos comúnmente utilizados para tratar el acné podemos mencionar la doxiciclina, tetraciclina, clindamicina y eritromicina. La isotretinoína (Accutane), que se administra por vía oral, ayuda a reducir la producción de sebo y, por lo general, se prescribe en casos de acné inflamatorio grave que no responden a otro tipo de medicación. Algunas marcas de pastillas anticonceptivas también son eficaces a la hora de controlar el acné.
• Terapia lumínica: la exposición de la piel a fuentes lumínicas de baja intensidad rojas y azules ayuda a destruir las bacterias que causan la inflamación. Este tipo de tratamiento se suele reservar para los casos que no responden a las terapias convencionales.

El tratamiento contra el acné será más eficaz si lo complementas con otras opciones terapéuticas tales como el peeling químico, la microdermoabrasión, las máscarillas y una nutrición adecuada. Mantén tu piel limpia lavándola dos veces al día con una crema limpiadora suave y usa cosméticos y productos dermatológicos no aceitosos.